Un profesor da clase en el colegio Valsassina, en Lisboa (Portugal)
La buena escuela portuguesa, ejemplo a imitar!.
elsoberanodigital.blogspot.comNi la bancarrota del país ni el recorte de sueldos de los profesores ni el aumento de alumnos por aula. Nada.El periodo económico más sombrío de Portugal en lo que llevamos de siglo no ha roto la mejora continuada de su sistema educativo. Si la troika acudió al rescate económico del país de 2011 a 2014, el informe educativo PISA 2012-15 señala que Portugal es el único país europeo que sigue mejorando su educación desde comienzo de siglo.
“¿Quiere que le explique el milagro?”, anuncia con sorna Fátima Rodrigues,
directora de la Escuela
de Secundaria de Miraflores, en Oeiras, el extrarradio de Lisboa. “El milagro
es el esfuerzo en lengua portuguesa y las matemáticas. El portugués es el
vehículo de toda la información y de todas las disciplinas”.
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PISA es un programa internacional de evaluación de alumnos en matemáticas,
lectura y ciencias, que se realiza cada tres años en 70 países. Portugal
participa en él desde el año 2000. Es el único país europeo que, desde
entonces, mejora en cada prueba. Los resultados de los 8.000 portugueses de 15
años que participaron en el estudio colocaron a Portugal en la 17ª posición de la OCDE en ciencias, 18ª en
lectura y 22ª en matemáticas. Pero si se consideran solo los resultados de
alumnos de décimo año (es decir, sin repetidores), Portugal sería el segundo
del mundo en ciencias, por detrás de Singapur.
Rodrigues apunta a otras
claves para entender el milagro: “Mucho apoyo al alumno. Desde
los 6 años cada alumno tiene refuerzos en las disciplinas troncales. El
profesor dedica más tiempo a las dudas”.
En la escuela de Oeiras es la
hora del almuerzo y los chicos entran y salen con su bocadillo en la mano. Guillermo
tiene 15 años y ha elegido la rama de Economía. Jamás ha suspendido y está
contento en el colegio, aunque no le gustan las matemáticas. “Elegí algo con
futuro. Humanidades no tiene ninguno, Ciencias y Tecnología son muy difíciles,
así que Economía”.
La rama de Arte ni existe en
la escuela. José Manuel es profesor de Filosofía. En los tres últimos años, el
Estado le recortó el sueldo un 10%, un recorte que no ha hecho mella en los
resultados de PISA. “¡Qué le íbamos a hacer. El profesor tiene que seguir con
su trabajo, preparar bien sus clases, sus textos. No iban a pagar el recorte
los alumnos”.
Los buenos resultados
portugueses persisten a pesar del progresivo recorte del gasto en Educación. En
el año 2000, cuando comenzaron las evaluaciones de PISA, Portugal gastaba el
equivalente a un 4,8% del PIB. En 2011, el plan de rescate de la troika
desembarcó en el país, y el gasto representó un 4,5% del PIB. En 2015, se había
reducido hasta un 3,8% del mismo.
En la sala de profesores del
Miraflores se reúnen los docentes de diferentes especialidades. “Otra clave de
la mejora educativa”, señala la directora Rodrigues, “es el trabajo
colaborativo. No ya la articulación vertical, la de los profesores de la misma asignatura
en todos los años, sino la articulación horizontal, que es la más difícil, la
coordinación de todos los profesores de un mismo curso”.
Según un estudio de la Fundación Francisco
Manuel Dos Santos, el profesor portugués es el que más tiempo dedica a preparar
sus clases y el licenciado de la función pública mejor pagado, junto con el
español. El primer año gana entre un 20% y un 30% más que un médico o un juez.
Es imposible encontrar un
reproche hacia los profesores. Francisco, Andrea, Beatriz, Thiago, hablan bien
de todos. “Se preocupan por nosotros, se adaptan a lo que necesitamos”, dice
Francisco, que siempre saca buenas notas. Sus palabras coinciden con los
resultados de PISA: el alumno portugués es el que más elogia a sus maestros. “Quizás
es porque somos muy afectivos”, señala Rodrigues. “Estamos muy cerca de ellos. Somos
maestros, amigos, padres, psicólogos…”.
Entre el examen PISA y la
difusión de sus resultados ha habido un cambio drástico en Portugal. El
Gobierno de centroderecha (2011-2015) ha sido relevado por uno socialista.
Nada más llegar, el nuevo
titular de Educación, Tiago Brandão, suprimió los exámenes de 6º curso y de
inglés, un sistema que calificó de “nocivo” y “pernicioso”, porque “el alumno
se entrena para los exámenes”.
En Portugal, como en otros
países, es un vicio nacional que el cambio de Gobierno llegue acompañado de
cambios en la educación. “Cada uno quiere dejar su marca”, señala la directora
del Miraflores. “Llevo 38 años en la profesión, han pasado muchos gobiernos,
pero nosotros seguimos aquí. Ellos hacen lo que quieren y nosotros también. Es
aquí, en la sala de profesores, donde se decide lo que es mejor para el alumno,
y lo decidimos los profesores”.
Aunque suene extraño, el
estudiante Guillermo, que aborrece las matemáticas, está a favor de examinarse.
“Es una forma de prepararnos para el futuro, de saber si vamos bien”.
El profesor de filosofía José
Manuel cree que el examen crea un vicio educativo. “El profesor enseña para el
examen, el alumno estudia para el examen. Es el objetivo; obliga a cumplir todo
el programa y si falta tiempo se quita de otras actividades, de proyectos
comunes, de horas de laboratorio... Se priman las asignaturas con exámenes,
como ha sido el caso de lengua y matemáticas, las apuestas del anterior
Gobierno, y se perjudica al resto”.
La directora de Miraflores
tiene una posición ambigua. “Yo soy del PSD, así que no soy sospechosa por
criticar a mi Gobierno, que impuso esos exámenes, pero la realidad es que los
profesores hacíamos lo que queríamos, lo mejor para el alumno. No íbamos a
arruinar a un estudiante bueno por haber hecho mal un examen que valía el 30%
de la nota final. También es verdad, por otro lado, que el estudiante se
implica en esa competición de la nota, y el colegio no quiere quedar por debajo
de otros, y los padres quieren ver objetivamente cómo mejora su hijo... pero
pedagógicamente la bandera del examen es una bandera antigua”.
El éxito de Portugal tiene sus
claroscuros, y cada uno destaca lo que le conviene. Mientras el ex primer
ministro Passos Coelho (PSD) se fija en los datos más positivos, el nuevo
ministro de Educación (PS) incide en los negativos. “Espero que el señor
ministro se repiense algunas decisiones que tomó”, ha señalado Passos Coelho.
Al ministro Tiago Brandão, le
preocupa el alto índice de repetidores. "Más del 30% de los jóvenes con 15
años han repetido algún curso. Somos uno de los tres países de la OCDE con más repetidores,
triplicamos la media, y esto tiene costes anímicos, simbólicos y sociales
brutales".
PISA evalúa alumnos de 15
años, independientemente del curso en el que estén. Es decir, que penaliza a
los países con muchos repetidores. El 40% de los evaluados portugueses no ha
llegado al décimo año, el curso de referencia. Si se bajara a la media de la OCDE, el 13%, Portugal sería
el segundo país del mundo en lectura (por detrás de Singapur), el tercero en
ciencias (tras Singapur y Japón) y el sexto en matemáticas.
La Asociación de Profesores de
Matemáticas (APM) se felicita por el éxito, pero augura que los mejores días ya
han pasado.”Los cambios curriculares en el ámbito de las matemáticas ya
muestran indicadores preocupantes”, anuncia en un comunicado. A Susana Moura,
licenciada de lengua portuguesa, que dejó la enseñanza, aunque la vive con sus
dos hijos, le sorprenden los resultados de PISA. “Yo veo la enseñanza peor, los
alumnos se dedican al “copio y pego’ de Internet, y los profesores tienen que
dar resultados. El estudiante no aprende a relacionar conocimientos”.
Otro milagro
portugués es que la mejora educativa no ha sido a costa de las clases más
desfavorecidas o los inmigrantes. En nueve años, el país ha reducido tres veces
la diferencia entre el estudiante nativo y el inmigrante, de 59 puntos a 17,
cuando la media de la OCDE
es de 43 puntos. Los estudiantes pobres portugueses tienen los mejores
resultados de todo el informe. El trabajo en este sentido continúa: el próximo
curso todos los libros de texto serán gratuitos en la Enseñanza General
Básica.

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