EEUU.- Estados Unidos llevó a cabo un ataque aéreo
en contra de Siria en respuesta al presunto uso de armas químicas por parte del
régimen de Bashar al Asad en contra de la población civil, dijo el presidente
estadounidense Donald Trump.
El ataque del
martes 4 de abril en contra de la provincia rebelde de Idlib, aparentemente
llevado a cabo con gas sarín, dejó más de 80 civiles muertos.
“Esta noche ordené
un ataque militar a una base aérea en Siria desde donde se lanzó el ataque
químico”, dijo Trump desde su residencia y club de golf en Florida, Mar-a-Lago.
“Prevenir y disuadir el uso de armas químicas mortíferas es en el interés
nacional de Estados Unidos”.
Es la primera vez
que la Casa Blanca
ordena tomar acciones militares en contra de fuerzas leales a Al Asad.
También fue la
primera orden emitida por Trump para que se utilizara la fuerza –otras
operaciones en Siria, Yemen e Irak habían sido llevadas a cabo por autorización
de otros comandantes– con la intención aparente de enviar un mensaje a Corea
del Norte, Irán y otros posibles adversarios de que el nuevo comandante en jefe
estadounidense está listo para tomar acción con poca antelación.
Una fuente de las fuerzas armadas estadounidenses dijo que 59 misiles
teledirigidos Tomahawk fueron lanzados contra la base Al Shayrat, en Siria. Los
misiles tenían como blanco aviones caza sirios y otras infraestructuras, mas no
algún edificio en el que podría haber armas químicas.
La fuente agregó
que en la base no se encontraban aviones de Rusia, que ha respaldado al régimen
de Al Asad, y que los misiles no atacaron ninguna instalación rusa.
El Pentágono
informó a sus contrapartes en Moscú por medio de un canal oficial antes de
lanzar los misiles, dijo el funcionario, pese a que los estadounidenses sabían
que Rusia podría alertar de esa manera al gobierno sirio.
Aunque la velocidad
con la que respondió el gobierno de Trump después de que funcionarios
estadounidenses alertaran de que se estaban considerando varias opciones
aparentemente buscaba explotar el elemento sorpresa, en contraste con el uso de
fuerza metódico por parte del gobierno de Obama.
Este rechazó
utilizar la fuerza en 2013 después de un ataque químico similar por parte del
régimen de Al Asad, mientras que Trump tomó la decisión de bombardear la base
siria apenas 72 horas después del ataque en Idlib.
Trump también
autorizó el ataque sin tener aval legislativo o, al parecer, sin consultarlo
con organismos internacionales competentes como las Naciones Unidas.
Los misiles alcanzaron la base aérea a las 20:30 horas, tiempo de
Washington, y continuaron durante tres o cuatro minutos.
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