El presidente ruso Vladimir Putin en un acto en el Kremlin
Por
elsoberanodigital.blogspot.com
WASHINGTON — El gobierno de
Obama decidió actuar el jueves en respuesta a los intentos de Rusia
por influir en las elecciones estadounidenses y expulsó a 35 agentes rusos
además de imponerle sanciones a los dos principales servicios de inteligencia
de Rusia.
Entre los afectados
se encuentran cuatro oficiales de una unidad de inteligencia militar que la Casa Blanca cree
ordenaron los ciberataques contra el Comité Nacional Demócrata y otras
organizaciones políticas en Estados Unidos.
Se espera
que próximamente Estados Unidos divulgara pruebas que vinculan los
ciberataques con los sistemas informáticos utilizados por la inteligencia rusa.
Tomadas en conjunto, estas acciones son la respuesta más fuerte que ha tomado Washington contra
un ciberataque.
Las sanciones
también son un mensaje para el presidente electo Donald Trump, quien siempre ha
puesto en duda que el gobierno ruso se encuentre relacionado con el hackeo
contra los demócratas u otras instituciones políticas, diciendo que las
agencias estadounidenses de inteligencia no eran confiables.
Ahora Trump tendrá
que decidir si deroga las sanciones contra las agencias rusas cuando asuma el
cargo en enero, mientras los congresistas republicanos piden una investigación
pública sobre las acciones de Rusia. Si Trump lo hace, eso requeriría que
rechazara de forma contundente las conclusiones de sus agencias de
inteligencia.
Al respecto, Trump dijo: “Creo que debemos seguir con nuestras vidas. Creo que
las computadoras tienen vidas muy complicadas. Toda la era de las computadoras
ha hecho que nadie sepa exactamente lo que está pasando. Tenemos velocidad y
muchas otras cosas, pero no estoy seguro de que tengamos el tipo de seguridad
que necesitamos”.
El gobierno de
Obama planea publicar un detallado “informe analítico conjunto” de la Oficina Federal de
Investigaciones y el Departamento de Seguridad Nacional que se basa en la
inteligencia recopilada por la
Agencia de Seguridad Nacional.
A pesar de la
fanfarria y las repercusiones políticas en torno al anuncio, no está claro cuál
es el efecto real que pueden tener las sanciones contra Rusia, aunque van mucho
más allá de las impuestas a Corea del Norte por su ataque a Sony Pictures
Entertainment hace dos años.
A partir de marzo
de 2014, Estados Unidos y sus aliados occidentales impusieron sanciones contra
amplios sectores de la economía rusa y pusieron en la mira a docenas de
personas, algunas de ellas amigos cercanos del presidente Vladimir Putin,
debido a la anexión rusa de Crimea y sus actividades para desestabilizar
Ucrania. En una entrevista con The New York Times a principios de este año,
Trump sugirió que creía que esas sanciones eran inútiles, y dejó abierta la
posibilidad de que las levantara.
Obama y su equipo
han debatido durante meses sobre cuándo y cómo imponer lo que ellos llaman
sanciones “proporcionales” por el conjunto de ataques que se realizaron
durante la elección. Varios funcionarios, entre ellos el vicepresidente Joseph
Biden, han sugerido que también puede haber una respuesta encubierta, que sería
obvia para Putin, pero no para el público.
Aunque esto puede
resultar satisfactorio, muchos expertos han dicho que a menos que la respuesta
del público sea lo suficientemente fuerte como para imponerle un costo real a
Putin, su gobierno y su gran aparato de inteligencia, tal vez no los disuada de
la realización de más ataques.
“Están preocupados
por controlar las represalias”, dijo James A. Lewis, un experto del Centro de
Estudios Estratégicos e Internacionales de Washington.
Los cuatro funcionarios de inteligencia rusos que fueron sancionados
son: Igor Valentinovich Korobov, el actual jefe del Departamento Central de
Inteligencia (GRU, por sus siglas en ruso) y los diputados Sergey
Aleksandrovich Gizunov, subdirector del GRU; Igor Olegovich Kostyukov, primer
jefe adjunto y Vladimir Stepanovich Alekseyev, otro jefe adjunto de esa
organización de inteligencia.
Creditos a Newyorktimes

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