Manolo Guevara Díaz
elsoberanodigital.blogspot.com
Por Steven Erlanger y Kimiko de Freytas-Tamura
LeLuc.Francia.- Cuando los franceses sometieron a un referendo el proyecto de constitución de una nueva Unión Europea en 2005, Pascal Verrelle votó con furor en su contra con la esperanza de parar en seco a la Unión Europea. Se regocijó cuando el esfuerzo fracasó; sin embargo, se sintió abatido cuando el bloque continuó reuniendo más miembros y poderes.
En aquel entonces, Verrelle era director de una prisión, pero al final se sintió obligado a entrar en la política y unirse al Frente Nacional, una agrupación de ultraderecha. Cuando hace ocho meses fue electo alcalde de Le Luc, una pequeña población en Provenza, lo primero que hizo fue quitar la bandera de la Unión Europea del ayuntamiento.
“En 2005 una
mayoría votó en contra de Europa y todavía nos encontramos en Europa, por arte
de magia”, dijo, “y eso me parece inadmisible”.
Hoy la Unión Europea está
tambaleándose con el peso de los problemas que enfrenta por esa expansión
desenfrenada en la que convergen economías estancadas, la crisis del euro, las
nuevas presiones de Rusia y las profundas tensiones ocasionadas por la
migración, en especial de los miembros más recientes en Europa central y del
este.
No obstante, una visita a Le Luc y a otras poblaciones del sur de Francia nos
recuerda que la Unión
Europea enfrenta grandes problemas desde su creación (como la
crisis de legitimidad que permite el surgimiento de las políticas nacionalistas
de derecha) incluso en el núcleo más tradicional del bloque.
Para Verrelle, 2005
fue un parteaguas. Desde entonces, la oposición a una Unión Europea más amplia
y mucho más diversa solo ha aumentado. También lo ha hecho el apoyo al Frente
Nacional y a su líder, Marine Le Pen, quien ha surgido
como una competidora fuerte en la campaña presidencial de Francia.
Luego del brexit del Reino Unido, Europa enfrenta
una serie de elecciones críticas en el 2017. Ninguna es tan importante como el
voto en Francia, miembro fundador de la Unión Europa.
La decisión del
Reino Unido de abandonar la
Unión Europea fue un golpe importante, pero la victoria de Le
Pen podría ser su sentencia de muerte. Con la elección de Donald Trump en
Estados Unidos, esa posibilidad ha recobrado nuevos bríos.
“Donald Trump hace
que Marine Le Pen suene razonable”, comentó François Heisbourg, presidente del
Instituto Internacional de Estudios Estratégicos. “La victoria de Trump le da
respetabilidad a Le Pen. Todo el mundo sabe que ella no es Trump: ella sabe
cómo usar los sustantivos, los verbos y es intelectualmente coherente respecto
a lo que quiere y lo que no”.
Lo que Le Pen
quiere es que Francia deje de formar parte del bloque y ha dicho que convocará
a un referendo, al estilo británico, sobre la adhesión de Francia a la Unión Europea. Según
ella, los políticos franceses tienen miedo de consultar a la voluntad
popular.
Teniendo en cuenta
el estado de ánimo en el sur de Francia, el frexit probablemente
ganaría el referendo.
“De cierta forma,
el frexit ya ocurrió”, declaró Jean-David Ciot, un importante miembro
socialista del parlamento. “Europa no cumplió sus promesas de crear un mundo de
riqueza y empleo para todos”.
Según Verrelle, el
sur de Francia se ha venido inclinando sin titubear hacia el Frente Nacional y
su oposición a la Unión
Europea. En las últimas tres elecciones “el apoyo ha crecido
sistemáticamente”.
El exdirector de
prisión critica implacablemente la radicalización de los jóvenes musulmanes
franceses y los peligros que, en su opinión, supone la inmigración desenfrenada
hacia Francia.
“Cuando veo las
oraciones en los corredores de la prisión y a otros presos escondiendo sus
cruces, pienso que estamos perdidos”, comentó Verrelle. “Lo más peligroso de
Europa es la pérdida de fronteras y hoy vemos el resultado”, añadió,
refiriéndose a los ataques terroristas y flujos migratorios.
“Me preocupa el
Estado Islámico. Estamos dejando entrar a un Caballo de Troya de proporciones
épicas”, dijo.
Verrelle asegura
que la Unión Europea
no tiene una dirección política clara, además cree que es demasiado diversa en
lo económico como para tener una moneda única y demasiado débil para permitir
la libertad de tránsito.
“Estamos en Europa
contra nuestra voluntad”, dijo. “Es una prisión. No es una solución que
perdurará”.
La oleada de
políticas de odio e identidad se extiende en Francia, mientras un moderno
Frente Nacional es liderado por Le Pen, de 48 años.
Ella se ha
convertido en el símbolo y un agente de la defensa del nacionalismo francés que
está cobrando popularidad, en especial en el suroeste y el norte, cerca de la
frontera belga.
Mientras la Unión
Europea batalla con problemas fundamentales de coherencia,
políticas y solidaridad, ella se ha convertido en una posible presidenta de
Francia y es muy factible que la veamos en la segunda vuelta de los dos
candidatos a la presidencia en mayo.

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