Manolo Guevara Díaz
elsoberanodigital.blogspot.com
Un
niño que cruce ilegalmente a Estados Unidos con sus padres podría ser separado
de ellos si es descubierto por la policía fronteriza. El Gobierno de Donald Trump está
estudiando implementar ese cambio, en un nuevo ejemplo de la estrategia del
presidente republicano de mano dura
contra la inmigración irregular. “Para disuadir más movimientos en esta red
terriblemente peligrosa, estoy considerando exactamente eso”, admitió este
lunes el secretario de Seguridad Interior, John Kelly, en una entrevista a la
cadena CNN.
La nueva política permitiría a las autoridades estadounidenses mantener bajo
custodia a los padres mientras estos recurren su proceso de deportación o
llevan a cabo una petición de asilo. Los hijos estarían bajo custodia de los
servicios sociales mientras se les buscaría un pariente o una familia que
quisiera acogerlos. “Los niños serían bien tratados mientras nos encargamos de
sus padres”, explicó Kelly.
Actualmente,
padres e hijos pasan juntos un máximo de tres semanas bajo custodia de las
autoridades y se les permite quedarse en Estados Unidos hasta que se resuelva
el caso de su entrada ilegal. La
Justicia declaró el pasado julio que los niños deberían ser
liberados lo antes posible, pero no obligaba a que los padres también lo
fueran. Para cumplir con ese fallo, el Gobierno de Barack Obama estableció que
padres e hijos no podían pasar más de 21 días en un centro de detención
migratoria.
Como
candidato a la Casa Blanca,
Trump criticó
la política actual, que describió como de “capturar y liberar”. Algunos
políticos republicanos esgrimen que muchas mujeres se embarcan con sus hijos en
la odisea desde Centroamérica hasta la frontera estadounidense porque, si son
detenidas, están seguras de que serán retenidas poco tiempo.
En
la entrevista, Kelly insistió en esa idea. “Haría casi cualquier cosa para
disuadir a la gente de Centroamérica a entrar en esta red muy peligrosa que les
lleva hacia México y Estados Unidos”, dijo en referencia a las tramas que
asisten, y en muchas ocasiones abusan, a los inmigrantes en su periplo a EE UU
a cambio de un elevado pago económico. El exgeneral, un viejo defensor
de la mano dura en inmigración, argumentó que los servicios sociales tiene una
“experiencia tremenda” en cuidar a menores no acompañados.
El
Partido Demócrata y organizaciones sociales consideran que la separación de
padres e hijos podría vulnerar derechos humanos y propiciar traumas
psicológicos duraderos. Preguntado en la entrevista sobre si era consciente de
la imagen pública que se podía mandar con esa separación, Kelly respondió: “Lo
más importante para mí es intentar alejar a esta gente de esta horrible red”.
En
su primer mes en la Casa
Blanca, Trump ha disparado el miedo
entre los 11 millones de inmigrante indocumentados que se calcula hay en EE UU.
El Departamento de Seguridad Interior difundió hace dos semanas nuevas
directrices que abren la puerta a deportaciones de casi todos los sin papeles.

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