BEIRUT,
Líbano — Omran Daqneesh, un pequeño niño sirio de la sección sitiada
por los rebeldes en Alepo, captó la atención de millones de personas en
todo el mundo que vieron y compartieron el impresionante video en el que
el niño se limpia sangre seca y la ceniza de la cara.
El
amplio interés que generó Omran, de cinco años de edad, sorprendió a
los doctores que lo atendieron, al fotógrafo que tomó el video y a
muchos sirios que se preguntan si acaso el mundo recién ha descubierto
cómo los niños sufren todos los días en una guerra que se ha
prolongado durante más de cinco años.
El
sábado 20 de agosto, el hermano de Omran, Ali, de diez años, murió a
causa de las heridas que sufrió durante el mismo ataque, dijeron los
médicos. La muerte de Ali, que no despertó la misma efusión instantánea
en las redes sociales como el sufrimiento de Omran, solamente pone de
manifiesto cuántos niños sirios muertos pasan desapercibidos para el
resto del mundo.
Omran
había sido herido cuatro días antes en un ataque aéreo sirio o ruso
—Rusia ha negado su participación— que destruyó el edificio donde vivía
su familia en Alepo. Un día después, una página web que apoya
al gobierno publicó una fotografía de una niña pequeña que se dice fue
herida —más o menos al mismo tiempo que Omran— en un ataque rebelde en
la parte occidental de la ciudad ocupada por el gobierno.
Los
rebeldes no tienen fuerza aérea, y la devastación en Alepo es mayor en
la zona de los rebeldes. El Observatorio Sirio por los Derechos Humanos
dijo que 100 niños han muerto en el lado este de la ciudad tan solo
durante este mes y 49 en la parte occidental. La pérdida es
inconmensurable para cada familia. Además, todo el tiempo hay niños
atrapados en batallas en otros lugares, en todos lados, a lo largo de
una Siria devastada por la guerra.
La
fotografía de Omran ha destacado por razones obvias e incognoscibles.
Entre los muchos niños atendidos la misma semana en esa región, aquí
hay imágenes de siete de ellos. Las tomamos de entre muchas otras que
doctores y otros residentes de Alepo publicaron en un grupo para
periodistas de WhatsApp.
Ahmad Tadifi, dos años

Los
médicos no sabían la identidad del niño cuando llegó al mismo hospital
donde atendieron a Omran. El miércoles 17 de agosto, Ahmad se separó de
su familia —como sucede con muchos niños durante el caos posterior a un
ataque— en el barrio Mashhad en Alepo.
Fue
sometido a cirugía a causa de las heridas que tenía en la cabeza, las
ingles; el brazo y la pierna derechos. Más tarde, ya cuando fue
identificado, Ahmad permaneció en la unidad de terapia intensiva del
hospital junto a su padre.
La noche del viernes 19 de agosto murió a causa de sus heridas.
Rouwaida, cinco años, y Rana Hanoun, siete meses

Las
hermanas Hanoun resultaron heridas el miércoles 17 de agosto durante el
mismo ataque aéreo que hirió a Omran. Estaban entre los 12 niños
menores de 15 años que recibieron atención en el mismo hospital de
Alepo. Ambas niñas tenían heridas de ametralladora, pero fueron
atendidas y dadas de alta al otro día por la mañana. Los doctores
compartieron su fotografía con el grupo de WhatsApp más o menos al mismo
tiempo que compartieron la fotografía de Omran.

Aisel Hajar, dos años

Aisel sufrió heridas en la cabeza y en una de las piernas el martes 16 de agosto y
fue atendida en el hospital Al Quds. La gravedad de sus heridas no
podía confirmarse porque los médicos estaban ocupados atendiendo nuevos
casos. Los activistas la apodaron “Cenicienta Siria” por una fotografía
que uno de ellos le tomó a sus zapatos estilo Mary Jane y con calcetines
que originalmente eran blancos.

Amal, cuatro años, y Hikmat Hayouk, seis años

Los
hermanos Hayouk sufrieron cortaduras y golpes cuando un avión abrió
fuego el miércoles 17 de agosto sobre el barrio Sakhour, y recibieron
atención médica aproximadamente al mismo tiempo y en el mismo hospital
que Omran. Las heridas de los niños eran relativamente menores, pero un
pariente adulto sufrió una herida grave en el cuello.
Cuatro niños, sin fotografía
A
las tres de la mañana del sábado 21 de agosto, una bomba cayó sobre
una casa en la sección Jalloum de la vieja Alepo, destruyó la
construcción y mató a siete miembros de una familia, incluyendo a los
cuatro niños, dijo Abdelkafi al Hamdo, un amigo del padre. Los niños
eran Aisha, de 12 años, Mohammad, de 11 años, Obaida, de siete años y
Afraa, de seis años. No hay fotografías de sus heridas porque los
sacaron de los escombros ya muertos. Su padre, Ali Abu Joud, grabó
un video de los cuerpos de tres de sus hijos amortajados. Se puede
escuchar su voz que se quiebra cuando les dice adiós, los llama habibati (mis amados), “aves del cielo, se van con aquel que es mejor, se van con Dios”.

Un niño no identificado
Los
esfuerzos por conocer la identidad de este niño no tuvieron éxito.
Recibió atención el martes 16 de agosto por la noche en el hospital Omar
y fue dado de alta, dijo Baraa al Halabi, un periodista civil que lo
fotografió. Ninguno de los trabajadores médicos que pudimos contactar
recordaba al niño, lo cual no es raro en hospitales abrumados por la
cantidad de trabajo.
Por
y
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