Los
arqueólogos no están muy seguros; sin embargo, estudios recientes
sugieren que los humanos domesticaron a estas aves al menos hace 1500
años.
La evidencia proviene de un grupo de huevos intactos encontrado en
una vieja fortaleza en Oaxaca, México. Los investigadores creen que los
huevos, que datan de la época entre el 400 y el 500 d. C., fueron
usados por los antiguos pobladores como una especie de ofrenda ritual o
sacrificio para los dioses.
“Encontrar
esos huevos fue alucinante”, dijo Gary Feinman, un arqueólogo del Museo
Field en Chicago. “He estado excavando por décadas y nunca había
encontrado huevos intactos como esos y en tal cantidad”.

El
Dr. Feinman y sus colegas descubrieron varios huevos completos
enterrados juntos bajo dos casas en la Fortaleza de Mitla en 2009. La
fortaleza estuvo habitada por los zapotecas, una civilización
mesoamericana vecina de los mayas, que vivió ahí entre el 300 y el 1200
d. C. Se sabe que los zapotecas ofrecían sacrificios de sangre, a veces
durante eventos importantes como entierros, casamientos y nacimientos, o
con fines curativos y rituales de agricultura. Antes de construir una
casa nueva, a veces sacrificaban una cría de pavo recién nacida, se la
comían y luego enterraban los restos bajo el suelo o entre las paredes.
“No
nos sorprendió el hecho de encontrar ofrendas, lo que nos sorprendió
fue encontrar una ofrenda de un grupo de huevos de pavo”, dijo el Dr.
Feinman.

Los
hallazgos son la más reciente evidencia de pavos domesticados al sur de
México, lo que retrocede aún más las primeras señales de que la gente
criaba pavos. Los ejemplos más antiguos al norte de México datan de
aproximadamente el año 500 d. C., aunque mucha de la evidencia
arqueológica en la región no aparece sino hasta el 900 d. C., según los
autores. Al suroeste de Estados Unidos, algunas de las evidencias más
tempranas de la domesticación del pavo provienen de sitios que datan de
aproximadamente el 600 d. C.
Los
autores apuntan que hay un hueso más antiguo de pavo encontrado en una
cueva al sur de México, que data del 180 a. C.; sin embargo, argumentan
que la evidencia de ese hueso solitario no es suficiente para sugerir
que se trataba de un animal domesticado en lugar de uno silvestre.
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